Lleva el bingo a tu boda

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Que la preparación de la boda de una pareja es una fuente inacabable de trabajo y esfuerzos es algo que, a estas alturas, nadie puede negar. Son miles los detalles que hay que tener en cuenta y que no se reducen tan sólo a ir vestido más menos nupcial y elegante y tener un sitio donde alimentar a los invitados.

Las parejas quieren que sus bodas sean tan inolvidables para los asistentes como para ellos mismos y, con esta premisa en las dos cabezas, emprenden la tarea de planificar el día minuto a minuto. Por eso gran parte de la ceremonia y posterior celebración está enfocada al disfrute de los familiares y amigos que ese día se ponen sus mejores galas para acompañar a los celebrantes. En ese sentido, la elección del menú es un reto: escoger una combinación de platos que satisfaga los justos de un número elevado de personas, teniendo en cuenta alergias, intolerancias, convicciones alimenticias y tantas cosas más. Lo siguiente es decidir con qué vais a sorprenderles para que el día sea verdaderamente especial también para ellos. Por eso muchas parejas eligen ofrecer música en directo y una buena pista de baile donde la gente gaste suela y derroche alegría. Otra manera de metértelos en el bolsillo es a través de la ya clásica “mesa de chuches” donde montones de golosinas en modo “sírvase usted mismo” ayudarán a aguantar al más bailongo hasta el final. No os decimos ya si la boda es nocturna y les ofreces un “resopón” de madrugada con el que palíen los efectos de la barra libre: un bocadillo a ciertas horas puede salvar la mañana siguiente.

¿Y los detalles a tener con los invitados? ¿Son estos pequeños regalos una especie en extinción? Aquí hay controversia: Los más tradicionales gustan de preparar regalitos o recuerdos (casi siempre segregados por género) y repartirlos al final de la cena. Lo tradicional son puros para ellos y sorpresas para ellas. Pero las tendencias cambian.

Primero fue sustituir el puro por un detalle también para los caballeros. La imposibilidad de fumar en los salones tras la Ley Antitabaco y el hecho de que fumar no es recomendado para la salud ha ido eliminando paulatinamente esta costumbre y ahora es frecuente que los caballeros también reciban un regalo sorpresa. Pero lo que de verdad se lleva es cargarse radicalmente la costumbre de endosar un regalo -con frecuencia de relativa utilidad- y a cambio, sorprender a los invitados con alguna actividad que les haga partícipes. Los fotocall con disfraces, las proyecciones de fotos entrañables en las que se intenta incluir a todo el mundo… todo está muy visto ya: ¿Por qué no intentar que tus invitados vivan un poquito de emoción jugando al bingo?

Así es: podéis (con un poco de imaginación y menos aún de inversión económica) preparar una hora o así de diversión garantizada. Organicemos la logística, necesitáis:

  • Tantos cartones como invitados hayan
  • Lapiz, boli o rotuladores para que puedan tachar los números (seguro que encontráis algunos pequeños y económicos)
  • Las bolas con los números del bingo.
  • Un bombo o un recipiente donde meter las bolas
  • Regalos para línea y bingo
  • Un micrófono y ganas de pasarlo bien

Lo ideal es que imprimáis los cartones en casa, estamos seguros de que con cualquiera de las herramientas que hoy en día encontramos online para diseñadores amateur, podéis preparar unos cartones simpáticos y personalizados con la fecha del enlace, una foto, vuestras iniciales…

También podéis encontrar online multitud de archivos gratuitos para que te los descarguéis e imprimáis. Así os ahorráis rellenar de números las cuadrículas (siempre puedes personalizar por detrás y escoger un papel de impresión especial). Los podéis repartir después de la cena o dejarlos junto con el menú para que los asistentes los tengan desde el principio.

Además, ¡no os olvidéis de tener listos y a punto los premios para cuando canten línea o bingo! Según lo formal o informal que sea vuestra boda podéis escoger entre un abanico enorme de posibilidades. Piensa, si queréis quedar muy bien, en el presupuesto que hubieséis destinado a comprar multitud de regalos. Con eso podéis comprar por ejemplo dos regalos medios para dos líneas y un regalo más importante para el bingo.

El mejor momento es ese lapso de tiempo entre los cafés y los primeros bailes: nadie está aún lo bastante envalentonado para saltar a la pista y os ahorráis el trago del vals inicial, donde todos os miran y se pasa un rato de vergüenza. Así pues les podéis sorprender con una actividad facilona, para todas las edades, que seguro que les va a emocionar -¡todos queremos ganar!- y entretener un buen rato y que va a desencadenar aplauso seguro cuando vayan cantando los ganadores.

Recordad las sobremesas infantiles y lo a tope que os poníais toda la familia. ¡Esperamos haber inspirado a algún futuro novio/a!


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